La famosa firma de moda que perdió su exclusividad después de un juicio
Una marca de lujo conocida internacionalmente tuvo que acudir a los tribunales sin éxito
Detalle de la toga de un juez. Foto EFE-Biel Aliño
Una famosa marca a nivel mundial demandó a otra por utilizar su nombre y terminó perdiendo un juicio que pudo acabar con su prestigio. Hablamos de Carolina Herrera es una firma de moda y lujo internacionalmente reconocida, fundada por la diseñadora venezolana Carolina Herrera en 1981.
La firma es famosa por su elegancia clásica y sofisticación, y ha sido sinónimo de lujo tanto en moda femenina como en perfumes. A lo largo de los años, Carolina Herrera ha consolidado su lugar en el mundo de la alta costura, destacándose por crear piezas atemporales y llenas de glamour.
Con gran prestigio a nivel internacional, el equipo legal de la diseñadora decidió demandar a una mujer peruana que tenía una marca de jabones con el nombre María Herrera al considerar que los clientes podían confundirse de producto.
La historia de ambas marcas
En 2021, la compañía venezolana intentó detener el registro de la marca de María Carolina Herrera, alegando que el nombre “Carolina Herrera” ya estaba asociado a productos de clase 3, que incluyen perfumes, jabones no medicinales y otros productos de cuidado personal.
María Carolina, por su parte, se mantuvo firme en su derecho a usar su nombre, alegando que Carolina Herrera es su nombre de nacimiento. La realidad es que “Herrera” es un apellido común en Perú.
Por su parte, también enfatizó que su negocio, “La Jabonera by María Herrera”, no debería generar conflicto con la famosa marca de lujo, ya que los productos y el diseño de ambas eran claramente diferentes.
El equipo legal de María Carolina argumentó que en Perú, “Herrera” no era lo suficientemente distintivo como para evitar que otros lo usaran comercialmente. Además, señalaron que las marcas involucradas presentaban claras diferencias en cuanto a diseño y productos.
Después de meses de deliberaciones, María Carolina ganó, permitiéndole seguir usando su nombre en su emprendimiento. El fallo determinó que no existía un riesgo de confusión entre las marcas y que ambas podían coexistir sin problemas en el mercado.
Esta victoria no solo fue significativa para María Carolina, sino también para otros emprendedores locales que enfrentan desafíos similares contra grandes corporaciones internacionales.