Sacyr crece en Chile con concesiones por 6.500 millones en 2026
El presidente de Sacyr, Manuel Manrique.
Sacyr ha convertido Chile en uno de los principales motores de su estrategia concesional en 2026. La compañía española ha reforzado su posición en el país con dos grandes adjudicaciones que elevan hasta más de 6.500 millones de euros el valor concesional, una cifra que recoge los ingresos previstos durante toda la vida de los activos.
El movimiento supone un giro respecto a los planes que Sacyr manejaba a comienzos de año. La compañía decidió entonces cancelar su estrategia de desinversión en Chile y reforzar su posición en el país, una apuesta que se ha traducido ahora en la incorporación de nuevos contratos de gran tamaño a su cartera de concesiones.
El primer gran hito llegó a finales de junio con la adjudicación de la Ruta Pie de Monte, en la Región del Biobío. El proyecto contempla una inversión aproximada de 330 millones de euros para desarrollar una nueva circunvalación de unos 20 kilómetros en doble calzada. La concesión tendrá un plazo de hasta 45 años y representa un valor concesional de 3.765 millones de euros durante toda su explotación.
La infraestructura permitirá mejorar la conexión viaria en una de las zonas con mayor actividad industrial y logística del sur del país. Para Sacyr, además, supone consolidar su presencia en Chile mediante un modelo basado en contratos de larga duración, en los que la construcción inicial da paso posteriormente a décadas de explotación y generación de ingresos.

A esta operación se suma la adjudicación, en septiembre, de la segunda concesión de la Ruta 57, Autopista Los Libertadores, uno de los principales corredores de conexión entre Santiago y la zona norte de la Región de Valparaíso. Sacyr se hizo con el activo tras imponerse a VíasChile, compañía vinculada a Abertis, que hasta ahora gestionaba la infraestructura.
La nueva concesión exige una inversión de 703 millones de euros en construcción y alcanza un valor concesional superior a los 2.800 millones de euros durante los 20 años de duración previstos. El proyecto contempla la modernización de unos 110 kilómetros de carretera e incluye actuaciones de relevancia como el nuevo Túnel Chacabuco.
La suma de ambas adjudicaciones explica el salto de Sacyr en el mercado chileno durante este ejercicio. Entre la Ruta Pie de Monte y la Ruta 57, la compañía incorpora más de 6.500 millones de euros de valor concesional, aunque la inversión necesaria para ejecutar las infraestructuras es sensiblemente inferior.
El giro de estrategia de Sacyr
La apuesta por estas concesiones se produce después de que Sacyr modificara su hoja de ruta en Chile. La compañía había planteado inicialmente una estrategia de desinversión en determinados activos del país, pero decidió dar marcha atrás y reforzar el control sobre su negocio concesional chileno.
La decisión estuvo respaldada por la liquidez obtenida mediante la rotación de activos en otros mercados. En particular, la compañía había obtenido recursos con la venta de autopistas en Colombia, lo que permitió disponer de capacidad financiera para volver a invertir en concesiones consideradas estratégicas.

El cambio de orientación refleja el peso que Chile mantiene dentro de la estrategia internacional de Sacyr. La compañía está presente en 14 de las 16 regiones del país, con una cartera que abarca distintas infraestructuras y que le permite mantener una exposición elevada al negocio concesional.
Las dos adjudicaciones de 2026 cambian, por tanto, la dimensión de la cartera chilena de Sacyr. La Ruta Pie de Monte, con 3.765 millones de euros de valor concesional, y la Ruta 57, con más de 2.800 millones, sitúan al grupo ante un nuevo ciclo de crecimiento en el país.
La compañía pasa así de contemplar la salida de activos a competir por nuevas concesiones y ampliar su exposición a Chile, utilizando la liquidez procedente de la rotación internacional para reforzar un negocio que considera estratégico.
El resultado es una cartera adicional de casi 6.500 millones de euros en ingresos concesionales futuros, generados a través de infraestructuras que Sacyr gestionará durante periodos que pueden alcanzar hasta 45 años.