Un traductor para la extrema derecha
Ahora tocaría leer de primera mano cuáles son sus recetas para salvar a Europa de la bancarrota económica, moral, cultural y religiosa
El éxito electoral de Alternativa por Alemania supone un gran paso para que la opinión pública asocie a Europa con la extrema derecha más que con la social democracia. Esta situación plantea la necesidad de comprender un fenómeno político que implica el paulatino abandono de la democracia tal y como la hemos entendido hasta ahora. Para lograr interpretar la situación actual, todo el mundo se afana en analizar, aprender de las enseñanzas del pasado y establecer analogías con otras épocas para atemperar la angustia que domina la imaginación de muchos ciudadanos.
Lo que debemos preguntarnos es si no tiene más sentido traducir los discursos o las entrevistas de los líderes de la extrema derecha en Europa al español, para saber con rigor y exactitud qué dicen, que considerar válida, sin más, la interpretación que hacen otros partidos sobre el ascenso del nacional populismo.
Al traducir sus palabras sin pasar por los filtros de la opinión de aquellos que son contrarios a sus políticas, se puede entrever con mayor nitidez lo que difunden y defienden para poder criticarlos con rigor y, sobre todo, sin pasar por intermediarios. Sobre Alice Weidel, líder de AfD, se han destacado las siguientes afirmaciones que ha dicho públicamente:
1. Sobre Adolf Hitler y el nacionalsocialismo:
«Hitler era un comunista y antisemita. Alternativa para Alemania es lo contrario.» (9 de enero de 2025)
«Hitler no era un conservador, no era un liberal. Era de ese tipo comunista, socialista.» (enero de 2025)
2. Acerca de la política migratoria:
«Debemos proteger las fronteras y garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos.» (16 de febrero de 2025)
3. Sobre la relación de Alemania con Estados Unidos:
«Alemania es una colonia de Estados Unidos sin derecho a decisiones independientes sobre su política energética y exterior.» (enero de 2025)
Si nos centramos en estas declaraciones, poco dicen sobre lo que piensa, pero permiten preguntarnos si estamos en condiciones de responder a las propuestas de la extrema derecha cuando es difícil acceder a sus discursos completos o a sus entrevistas. La cuestión que debemos plantearnos, ahora que Meloni, Marine Le Pen, Alice Weidel tienen un importante papel político y gobiernan en países y regiones, si debemos pasar de opinar sobre el alcance simbólico de sus planteamientos y estética o si es mejor sacar las conclusiones sobre lo que dicen y hacen.
Ya sabemos las razones del auge de la extrema derecha, también el número de sus votantes y en el caso de Italia cuál es el impacto de su política; ahora tocaría leer de primera mano cuáles son sus recetas para salvar a Europa de la bancarrota económica, moral, cultural y religiosa para así poder llegar a la conclusión de que sus propuestas solo buscan lograr alcanzar el poder y limitar el debate público a lo que necesita la nación.