¿Dónde está la bolita de Sánchez?

Sánchez se ha quedado solo y el partido que cuenta con más representación en Europa es el Partido Popular. Si en realidad le preocupara la unidad en la UE tendría que empezar a derribar su muro.  

Horas después de que lo hubiera hecho Donald Trump para aprovechar el impacto que había producido el ‘show’ del presidente de EE UU cuando presentaba sus tablas de la ley, vía aranceles. Y lo hizo para mostrarse como nuestro gran salvador. Pedro Sánchez nos presentó su plan de contingencia, que consiste en movilizar 14.100 millones de euros con truco porque casi la mitad de esa partida son créditos ICO que los beneficiados deberán devolver.

De la otra mitad, solo 400 son ayudas directas a la compra de coches eléctricos. Veremos cómo se sustancian estas medidas. La oposición y la opinión publicada se mantienen en guardia porque conocen  a nuestro clásico. Le suele ocurrir que sus anuncios se difuminan en el paisaje de la realidad. Se volatilizan hasta que quedan en nada. Y se da la circunstancia de que, en estos momentos, está sin presupuestos porque no consigue pactarlos con sus socios en el Congreso.  

Pedro Sanchez / aranceles trump
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Foto: Eduardo Parra / Europa Press

Presumía de las ayudas del gobierno a los perjudicados por las catástrofes. Pero la única verdad es que en la Comunidad Valenciana siguen esperando que lleguen esas ayudas institucionales porque el gobierno, que tanto habla de Carlos Mazón, no ha abonado ni la tercera parte de lo prometido. También aguardan su turno los damnificados por la erupción del volcán de la Palma; esos cien millones prometidos por el gobierno, tres años y medio después del desastre.  

La comparecencia del presidente fue un exceso 

La comparecencia de Pedro Sánchez, para explicar que nos va a proteger del desafío de Trump, fue un exceso de autobombo. Quien ha tenido que recurrir a la imposición de 153 decretos ley durante su mandato y que ha llegado a decir que está dispuesto a gobernar sin el Parlamento, haciendo gala de su actitud persuasiva y dialogante, rechinaba en el escenario. Pero lo dijo sin que se le moviera una ceja mientras se iba colgando medallas.  

El presidente del Gobierno sabe aprovechar las oportunidades. Y ha visto, en esta sacudida de la guerra arancelaria, una oportunidad para sacar rédito político.  

Como en el plan europeo de rearme va arrastrando los pies, con el desafío de la administración norteamericana está intentando recuperar la imagen de cierto liderazgo europeo. Lo hizo durante la pandemia, cuando se promocionaba mientras estábamos todos enclaustrados en nuestras casas y el Parlamento permanecía cerrado a cal y canto. Y ahora lo vuelve a intentar: atribuirse el papel de único líder frente al enemigo exterior, en este caso el arancel americano.

Aunque esta negociación deba librarse en Bruselas. No importa. Aunque a Europa le conviene fortalecerse, de forma unívoca, frente a los tres gigantes del planeta (Rusia, China y EEUU). Que más le da. Lo que cuenta es su capacidad de transmitir la imagen de que solo en él está la solución. Y si puede colarse en el escenario como un intermediario entre Pekin y Bruselas, nadie va a detener sus tentaciones de aproximaciones unilaterales. Al margen de la Unión Europea.  

Las dos caras de Europa 

Nos encontramos ante una etapa desconocida, llena de incertidumbres. Con un Trump que no solo es un presidente populista que actúa como si fuera el dueño del mundo provocando y amenazando a los países de los que quiere obtener un rédito sino que, sobre todo, es un animal de negocios que concibe el ejercicio de su poder como un pelotazo inmobiliario, que utiliza el victimismo para desplegar su política proteccionista.

» Y ahora lo vuelve a intentar: atribuirse el papel de único líder frente al enemigo exterior, en este caso el arancel americano»

Y en Europa, que van a intentar negociar, todavía no saben cómo sintetizar la reacción de Meloni (que habla del ‘error’ de Trump mientras le pide a Von der Leyen que no se lance a un conflicto comercial) con la de Macron (que quiere que las empresas europeas dejen de invertir en EEUU). 

El PSOE necesitará al PP 

En España el patio parlamentario está muy revuelto. Sin presupuestos y con la brecha cada vez más profunda con sus socios parlamentarios, a Sánchez le va a hacer falta el apoyo del PP para articular su plan. Cuando lo tenga configurado porque en el principal partido de la oposición, después de la entrevista entre el ministro Cuerpo y Juan Bravo, cunde la sensación de que, más allá del cambio de actitud en las buenas formas y aparte del autobombo en su comparecencia, Pedro Sánchez no tiene un plan.

Nuestro presidente haciendo juegos malabares. Con la boca llena de promesas y las manos vacías de presupuestos ¿De dónde va a sacar el dinero prometido? ¿Dónde está la bolita? Con unos eslóganes que no dejan de provocar cierta perplejidad: “Compra lo tuyo. Defiende lo nuestro” ¿No suena a la versión española de la máxima ‘trumpiana’ de “American, first; American only”? Si se abre una fase de deshielo entre el PSOE y el PP es porque el gobierno necesita apoyos que no encuentra en sus socios. Sánchez se ha quedado solo y el partido que cuenta con más representación en Europa es el Partido Popular. Si en realidad le preocupara la unidad en la UE tendría que empezar a derribar su muro.  

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