En serio, ¿un kit de supervivencia?
No necesitamos kits de emergencia; necesitamos líderes con sentido común, políticas serias, defensa sin demagogia y, sobre todo, respeto a la inteligencia de sus ciudadanos

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Europa Press
¡Ey Tecnófilos! Uno ya está curado de espanto con la maquinaria burocrática europea, pero lo del “kit de supervivencia para tres días” que nos recomienda la Unión Europea ha superado todos los niveles conocidos de manipulación blanda y desvergüenza institucional.
¡Bravo, comisarios de la nada! A falta de pan, nos dais linternas, papel higiénico y un abrelatas. ¡Qué lujo vivir bajo la égida de esta brillante estrategia continental de Preparación y Gestión de Crisis!
Nos dicen, como quien no quiere la cosa, que debemos estar preparados para sobrevivir 72 horas sin ayuda. ¿La razón? no lo aclaran, pero entre líneas se huele el tufillo de una Europa que se rearma a marchas forzadas mientras nos preparan mentalmente para cortes de luz, escasez de alimentos, colas en gasolineras y, por supuesto, pagar más impuestos “por nuestra seguridad”.
Vamos a intentar aprender algo
No es casual que se difunda este mensaje justo cuando se multiplican los fondos para defensa, mientras en paralelo se recortan prestaciones sociales, se congela el gasto público útil y se nos adoctrina para aceptar resignadamente una vida más pobre, más insegura y, por supuesto, más obediente.
¿Y qué incluye el maravilloso “kit” salvavidas de Bruselas? Un abrelatas, cerillas, papel higiénico, una radio con pilas (¡como en los años 50!), un pasaporte, algo de dinero en efectivo y una linterna. Falta añadir una estampita de Ursula Von der Leyen y otra de Borrell para que recemos a nuestros nuevos santos protectores en caso de apagón.
El mensaje es claro y no tiene ni una pizca de inocencia
“Te vamos a recortar, te vamos a subir los impuestos, vas a tener que cerrar el grifo, comerte las lentejas sin calentar… pero calladito y bien equipado. Sé buen ciudadano y ten tu mochila lista, que vienen curvas.”
Esto no es preparación civil. Es teatro. Es una campaña cutre y ridícula para ir inoculándonos la idea de que debemos sacrificarnos… por el bien mayor, claro: llenar los bolsillos de las grandes industrias armamentísticas mientras Europa vuelve a jugar a los soldaditos, eso sí, con retórica woke y sostenible.
¿Europa debe rearmarse? Por supuesto. Estamos rodeados de lobos y no podemos ir de corderitos. Pero insultar nuestra inteligencia con esta campaña de “macuto y linterna” es tan patético como ofensivo. Si quieren hacernos adultos responsables ante un mundo peligroso, empiecen por tratarnos como tales, no como ovejas mansas a las que se les entrega un manual de “cómo sobrevivir sin molestar al poder”.
No, señores. No necesitamos kits de emergencia. Necesitamos líderes con sentido común, políticas serias, defensa sin demagogia y, sobre todo, respeto a la inteligencia de sus ciudadanos. Porque esto, sinceramente, no es una campaña de prevención. Es una operación de manipulación emocional con pinta de tragicomedia soviética.
¡Se me tecnologizan!