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Sargadelos apuesta por el cierre en plena expansión, sin pérdidas, y con dos fábricas con 200 empleos
Segismundo García ha procedido al cierre de la factoría de Cervo, en donde trabajan cerca de un centenar de personas, ante su guerra con Inspección de Trabajo pero pide que no se tome la acción como un paro patronal

Imagen de archivo de clientes en la Galería Sargadelos en Ferrol, que anunció su cierre en la ciudad en el año 2017. EFE/Kiko Delgado
Sargadelos, la histórica compañía de cerámica que fue refundada por los intelectuales galeguistas Isaac Díaz Pardo y Luis Seoane, afronta su enésima crisis, con el empresario Segismundo García como administrador único. El directivo comunicó por carta a Inspección de Trabajo que “con fecha de hoy mismo” procede al cierre de la planta de producción de la emblemática factoría de Cervo “ante la imposibilidad de resolver en plazo las deficiencias” que habían sido detectadas.
La misiva, fechada este miércoles, se produce días después de que el propio García instase por carta a Inspección de Trabajo a “cerrar y precintar” la fábrica tras recibir una multa de 5.000 euros por 36 deficiencias.
García apuesta por cerrar unas instalaciones que están declaradas como Bien de Interés Cultural (BIC) y en un momento en el que su grupo cerámico está en plena expansión y alejado de las pérdidas de otros momentos. Solo entre los centros de A Mariña y de O Castro, en el concello coruñes de Sada, el grupo suma unos 200 empleados.
De Cervo a Sada
El grupo cerámico de Sargadelos no consolida sus números, por lo que es complicado hacer un balance del mismo. En todo caso, sus principales sociedades son la Fábrica de Cerámica de Sargadelos, sobre la que ahora pesa la amenaza de cierre, Fabrica de Cerámica del Castro y Porcelana Sargadelos.
Según las memorias anuales consultadas por Economía Digital Galicia a través de la solución analítica avanzada Insight View, la sociedad Fábrica de Cerámica de Sargadelos, enclavada en Cervo y con cerca de un centenar de empleados finalizó el ejercicio 2023 con unos activos de 4,73 millones de euros y con un patrimonio neto que se estiró casi un 15% hasta los 3,1 millones. Con una cifra de negocio que se elevó ligeramente, de los 3,43 a los 3,57 millones, el resultado de explotación de la compañía aumentó un 32%, hasta los 417.000 euros. El beneficio neto de la sociedad lucense se incrementó de los 229.000 a los 321.000 euros.
En su informe de gestión, los administradores de la compañía indican que la facturación aumentó en 2023 y, además, “se ha mejorado la gestión de costes y se ha conseguido, no sin esfuerzo, mantener un resultado positivo en la cuenta de resultados, habiendo afrontado la situación su aumentar el endeudamiento”.
En todo caso, falta por conocer los resultados correspondientes a 2024, ejercicio en el que la sociedad debía afrontar unos vencimientos mayores a otros años, de hasta 2,6 millones de euros.
La fábrica de Cerámicas de O Castro, en Sada, cerró el ejercicio 2023 con una cifra de negocio de 2,3 millones y un beneficio neto de 150.000 euros.
Filial de ventas y nueva sociedad
Al margen de las dos grandes sociedades industriales del grupo, destaca también su filial de ventas, Porcelana de Sargadelos, también domiciliada en Cervo. Esta sociedad, que solo declara unos 22 empleados, es la que maneja una mayor cifra de negocio, de 8,35 millones de euros en 2023.
Además, el pasado marzo, la compañía constituyó una nueva sociedad dedicada a la cerámica industrial, con un capital de 100.000 euros y, también en este caso, con sede social en Cervo.
García dice que no es cierre patronal
Tras el anuncio, el sindicato comarcal de industria de CCOO ha emitido un comunicado en el que que muestra su apoyo «total» a la plantilla, rechaza por «incomprensible» el anuncio de la decisión del cierre, y recuerda al empresario que «lo que hay que hacer es cumplir» con lo que indica la Inspección de Trabajo y respetar los derechos laborales «de todos y cada uno de los trabajadores».
En la propia carta remitida con fecha de este 2 de abril, Segismundo García recuerda el requerimiento hecho por la inspección: «Se deberá formar e informar a todos los trabajadores con posible exposición a sílice cristalina sobre los riesgos existentes para su salud…», recoge.
Y remite a una respuesta a ese requerimiento en la que él mismo se refería a la «manifiesta incompetencia» de la dirección «para saber proteger la salud de sus trabajadores y visitantes» e instaba al cierre y precintado de las instalaciones.
Ahora, indica que se atreve a «proceder al cierre de la planta de producción, con fecha de hoy mismo» y pide a Trabajo que no lo interprete como un «look out o cierre empresarial».
«Ante la dificultad para respetar y acometer la ingente normativa vigente, y dado que, según dicen, nuestra salud corre peligro, nos parece obligado no demorar el cierra para evitar multas, sinsabores y dar satisfacción cumplida a esa solícita inspección», apunta.
En la carta, Segismundo García añade que ve «imposible cumplir sus plazos» y por ello argumenta que recurre al cierre, y agrega que merece «un descanso».