El jefe de Sargadelos desafía a la Inspección de Trabajo y anuncia el cierre de la planta de Cervo

Segismundo García, administrador único de Sargadelos, ha comunicado su decisión de cerrar la planta de Cervo ante «la imposibilidad de resolver en plazo las deficiencias y faltas» detectadas por Inspección de Trabajo

Segismundo García, consejero delegado y primer accionista de Sargadelos / E.P.

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Órdago de Segismundo García. El administrador único de Sargadelos ha comunicado su decisión de cerrar la empresa días después de que trascendiese una multa de 5.000 euros por parte de Inspección de Trabajo tras haber detectado un total de 36 deficiencias en sus instalaciones de Cervo.

La decisión de cerrar la compañía ha sido comunicada por parte de Segismundo García a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. En este escrito, Segismundo García justifica el movimiento por «la imposibilidad de resolver en plazo las deficiencias y faltas que esa eficacísima Inspección ha detectado en los escritos aquí remitidos y que pueden ocasionar males a la salud de los que aquí trabajamos; por lo que, entendemos que los trámites burocráticos a seguir en el futuro, ustedes nos los indicarán, sabiendo que, lo fundamental, la salud de los operarios, por parte de esta dirección, ya está protegida en la medida de sus posibilidades desde el mismo día de hoy».

En este sentido, el administrador único de Sargadelos recalca que el burofax enviado por la empresa la semana pasada ya instaba a Inspección de Trabajo al cierre y al precintado de las instalaciones «a fin de proteger la salubridad y el bienestar de los que aquí trabajamos».

Según el punto de visa de la empresa, las instalaciones de Cervo cuentan con la consideración de Bien de Interés Cultural, motivo por el cual necesitan autorizaciones especiales para abordar determinadas reformas. Estos trámites se demoran, según Segismundo García, «entre seis meses y un año (con suerte)». 

Tras recordar la dificultad de cumplir con estos plazos, Segismundo García comunica el cierre y pide a las administraciones que «sepan disculpar nuestra impericia empresarial, intentamos hacerlo lo mejor que sabíamos». «Nos esforzamos muchísimos pensando que lo hacíamos bien. Los resultados nos acompañaban. Pero también merecemos un descanso, sobre todo de sus innumerables normativas, ocurrencias y fatuo envaramiento», antes de sugerir que se utilicen estas instalaciones para poner en marcha un Centro de Interpretación de la Cerámica.

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Redacción ED Galicia

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