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El sueño americano de Jealsa, Nauterra y Frinsa se topa con los aranceles de Trump
Las tres mayores conserveras gallegas han encarado su implantación en EE UU con diferentes fórmulas: Nauterra, desde su planta de El Salvador; Frinsa planeó una fábrica que acabó parando; y la flota de Jealsa tiene los ojos puestos en la costa oeste

Mané Calvo, consejero delegado de Calvo, Jesús Alonso, consejero delegado de Jealsa, y el fundador de Frinsa, Ramiro Carregal
La onda expansiva de los aranceles de Donald Trump ha teñido de rojo las bolsas europeas, donde anida el miedo a una recesión económica provocada por la guerra comercial, en la que China y la UE toman posiciones. Hay dos maneras de temer el nuevo proteccionismo de Estados Unidos: la de los directamente afectados por él, debido a que exportan al país norteamericano; y la de quienes temen el impacto en Europa, por di deriva en una menor actividad, en problemas en las cadenas de suministro, en un empobrecimiento global de la economía. En esto último, el pánico es de todos. Y así lo comprobó la banca española, con caídas en el Ibex de más del 9% para BBVA y Bankinter; de más del 10% para Caixabank, Sabadell y Unicaja; y del 8,7% para el Santander.
Los aranceles afectan a Galicia de una manera similar. A priori, el vínculo comercial con Estados Unidos se traduce en unos 800 millones anuales en exportaciones, una muy pequeña parte de los 31.000 millones que alcanzan las ventas de las empresas gallegas en el exterior. Cosa más seria es que la guerra comercial deteriore la economía europea, pues esos mercados absorben exportaciones por valor de 22.000 millones procedentes de la comunidad. El otro elemento crítico son los sectores que tienen Estados Unidos como plaza de referencia, por ejemplo, el vino Rías Baixas.
Entre los sectores más afectados está la industria del mar, los pulpos, lubinas, sepias, calamares y atún fresco y en conserva que se exportan a Estados Unidos y que, según los datos de Anfaco, en el último año alcanzaron los 290 millones. A priori, las tres mayores conserveras gallegas no deberían sufrir un grave impacto por los aranceles de Trump, ya que el mercado americano representa una parte pequeña de sus ingresos y la mayor parte se producen en el sur y en el centro del continente, y no tanto en el norte.
No significa esto que Jealsa, Frinsa y Nauterra no hayan explorado Estados Unidos, un viejo objeto de deseo al que se han acercado con diferentes estrategias y que ahora se convierte en un mercado convulso, para el que JP Morgan ha elevado drásticamente, un 60%, las posibilidades de recesión económica.
Las exportaciones de Jealsa y Nauterra
La mayor conservera gallega facturó en el continente americano 103,8 millones en 2023, frente a los 665 millones del mercado europeo. Jealsa tiene como principales plazas para su negocio las sudamericanas, especialmente Brasil y Chile, que conforman el segundo mayor mercado del grupo. Estados Unidos no está en esos puestos de honor, aunque la conservera, gran proveedora de Mercadona, sí que tiene actividad en el país norteamericano, donde envía sus productos a través de su fábrica de Brasil, bajo la marca Crusoe Foods. De hecho, en 2019 anunció una ampliación de sus instalaciones en el estado brasileño de Ceará con la intención de reforzar el suministro de producto tanto a Estados Unidos como a territorio latinoamericano.
Pero el interés de Jealsa en EEUU no se detiene ahí. En su memoria de 2023 explicaba que la escasez de pesca de túnidos en el Atlántico y las restricciones de la UE le habían hecho plantearse un «giro estratégico» en las operaciones de su flota. Este cambio de rumbo se fundamentaba en explorar caladeros del Pacífico por la mayor abundancia de producto, pero también por las “sinergias positivas con la planta transformadora del grupo ubicada en Guatemala”.
Además, ponía en valor la “apertura a nuevas oportunidades de mercado y descarga directa a plantas procesadoras en la costa oeste de EE UU”. Jealsa, precisamente, cuenta con una filial domiciliada en California: Robinson Crusoe Seafood.
Nauterra, por su parte, utiliza un esquema parecido y el país norteamericano es uno de los principales destinos de los productos fabricados en su planta de El Salvador, con una capacidad de 30.00 toneladas de producto terminado y 5.000 toneladas de bioproductos (harina y aceites de pescado). Es, curiosamente, la planta más grande en cuanto a superficie de las tres que tiene la antigua Calvo, pero la de menor capacidad de producción. Como sucede con Jealsa, el grupo de Carballo no señala los ingresos o los beneficios en Estados Unidos.
Frinsa dio marcha atrás
Frinsa, el rey de la marca blanca, facturó solamente 6,1 millones en 2023 en territorios que no estuvieran en Europa, lo que da a entender que la conservera fundada por Ramiro Carregal no tiene una gran exposición al mercado estadounidense. El grupo de Ribeira alcanzó una cifra de negocio de 712,8 millones en 2023 y tiene una filial en Estados Unidos que, según las cuentas anuales consolidadas presentadas en el Registro Mercantil y consultadas por este medio a través de Insight View, acabó el año en pérdidas de algo más de 700.000 euros.
Hace poco, la conservera tuvo la audaz idea de construir una fábrica en Estados Unidos. Tenía previsto levantar una planta en Lakeland (Florida), con una inversión superior a los 20 millones. El proyecto estaba pensado para Sin embargo, en 2023 decidió abortar la misión, que se había visto perjudicada por el incremento en los costes de construcción. La familia Carregal había conseguido incluso apoyo político en forma de ayudas para levantar las instalaciones, lo que a su vez facilitaría la distribución de nuevos productos entre los clientes estadounidenses por la ampliación de líneas de producción, con la incoporación de líneas de procesado de atún, Salmón, sardinas, pollo.