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Alcoa calcula en 370 millones las pérdidas durante el ‘parón’ de la planta de aluminio de San Cibrao
La multinacional, que acaba de sellar su alianza con Ignis EQT, redujo a menos de la mitad los números rojos de la última factoría de aluminio primario de España en 2024, pero acumula 300 millones en pérdidas desde 2022 y prevé seguir en negativo en 2025

La fábrica de Alcoa, en San Cibrao, Lugo, Galicia (España). Carlos Castro – Europa Press – Archivo
Alcoa ha puesto en marcha el plan C en San Cibrao. La compañía ha sellado su alianza con Ignis EQT para formar una empresa conjunta e inyectar 100 millones en las instalaciones, que financiaran la continuidad de las operaciones en las plantas de alúmina y aluminio con la expectativa de que vuelvan a la rentabilidad en 2027. Antes de llegar a la alianza con el grupo energético, la multinacional norteamericana había parado durante dos años las cubas de electrolisis para aliviar así los costes eléctricos, que se dispararon en la crisis energética de 2022. Y también intentó sin éxito vender el complejo industrial.
En este periodo, el que va desde el apagón de la electrolisis hasta la reactivación prevista a lo largo de este año, cuando la compañía prevé tener el 75% de las cubas encendidas de cara al último trimestre del curso, calcula que las pérdidas de la planta, la última de aluminio primario en España que sigue en pie, rondarán los 370 millones.
Las pérdidas del aluminio en San Cibrao
Según trasladó este martes en un comunicado, el grupo estima que en el actual ejercicio la factoría registrará unas pérdidas netas de entre 80 y 100 millones de dólares, es decir, una horquilla entre 73 y 92 millones de euros al cambio actual. En el ejercicio pasado, todavía con datos provisionales, la fábrica de San Cibrao acabó con números rojos de 50 millones de dólares antes de impuestos, unos 46 millones de euros.
Las cuentas presentadas ante el Registro Mercantil por Aluminio Español, la sociedad que controla la fábrica, muestran más resultados negativos en los dos años anteriores, a pesar del frenazo a la actividad con el apagado de las cubas. Ascendieron a 112 millones en el ejercicio de 2023 y a 140,5 millones en el anterior. Estos cuatro años, por tanto, depararán unas pérdidas próximas a los 370 millones en la factoría, sin contar la planta contigua de alúmina, que abastece Naturgy a través del gasoducto de A Mariña y que también redujo sus operaciones por el incremento en los precios del gas.
Liquidez para San Cibrao
La previsión de pérdidas en A Mariña se compensará con una inyección de 200 millones. El acuerdo con Ignis EQT conlleva una aportación inicial de 100 millones, que aportarán de manera proporcional a su participación en la empresa conjunta ambos socios, es decir, 75 millones de euros por parte de Alcoa y 25 millones de los bolsillos del grupo energético. Adicionalmente, la multinacional con sede en Pittsburgh señaló que podría inyectar hasta 100 millones de euros más en función de la necesidad de las operaciones. La compañía estuvo negociando durante todo este año la posibilidad de desbloquear las reservas para acometer las inversiones a las que se comprometió con los sindicatos en la planta de aluminio, en virtud del acuerdo que le permitió apagar durante dos años las cubas de electrolisis.
A priori, esta dotación de liquidez, sumado a unos precios energéticos elevados, pero no tanto como en 2022, deberían servir al grupo para dejar atrás su condición de empresa en crisis a ojos de Bruselas, que le impide acceder a fondos europeos y otro tipo de ayudas, como las vinculadas al CO2. Esta es una de las grandes bazas para la continuidad de San Cibrao, pues el ministro de Industria, Jordi Hereu, anunció a finales del año pasado que el Ejecutivo destinará a estas ayudas 600 millones, duplicando la partida de este 2024.
Las condiciones de Alcoa
El incremento de las compensaciones por emisiones de CO2 fue una de las condiciones que puso Alcoa para poder continuar sus operaciones en las factorías gallegas. Las otras fueron la ampliación de la balsa de lodos rojos de San Cibrao, a la que dio luz verde la Xunta; y la tramitación de los parques eólicos que deben abastecer la fábrica con energía renovable. Los de Greenalia están a la espera del permiso de conexión, que se prevé para este año, mientras que sobre los de Endesa pesa una suspensión judicial que impide iniciar las obras.