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Arranca la huelga en Holaluz por el teletrabajo: «La conciliación no es un eslogan, es una necesidad»
Una cincuentena de trabajadores de la compañía presidida por Carlota Pi participan en la movilización y advierten que harán "todo el ruido que sea necesario" hasta que la dirección escuche sus demandas
Protesta de los empleados de Holaluz. Foto: Olga Casado.
Holaluz ha arrancado el año con una concentración por parte de sus empleados. Una cincuentena de los trabajadores que conforman la plantilla han protestado frente a las oficinas de la compañía presidida por Carlota Pi en Barcelona. La concentración ha sido la primera de las acciones que se llevarán a cabo en el marco de la huelga indefinida que los empleados han emprendido para protestar por el fin del teletrabajo, así como otros beneficios laborales.
A las 12:00, los trabajadores se han desplazado hasta la entrada del edificio donde han protestado con bocinas, petardos y bengalas de humo de colores. Detrás de una gran pancarta, con el lema ‘Holaluz en lucha’, los empleados se han concentrado con varios carteles, en los que se podían leer proclamas como: «La conciliación no es un eslogan, es una necesidad», «No podemos dar luz si nos dejan a oscuras» o «En Holaluz los trabajadores llevamos la cruz».
Una «constante» pérdida de derechos
«Hoy empezamos la huelga indefinida a la que nos ha llevado la constante pérdida de derechos en Holaluz», ha destacado un representante sindical en un manifiesto, en el que también ha lamentado que los trabajadores de la compañía hayan tenido que «agachar la cabeza» por la situación económica de la empresa mientras sus sueldos siguen congelados y cargan con el trabajo de los compañeros que «se han marchado o han sido despedidos».
A persar de todo, ha remarcado que la empresa les ha quitado el trabajo en remoto, «unas de las pocas cosas» que hacían que aún sintieran que la empresa les trataba como «personas adultas». «El teletrabajo aumenta la productividad, pero también permite repoblar las zonas rurales abandonadas, reducir la contaminación y conciliar con la vida personal, durante cuatro años hemos demostrado poder hacerlo y ser eficientes», ha remachado.
En este sentido, ha afeado a la comercializadora eléctrica que se «venda» como sostenible y agente del cambio, pero pretenda que los empleados accedan cada día a la ciudad condal para realizar el mismo trabajo que podrían efectuar de forma remota. «Una empresa que se las da de cuidar a las personas, ha invitado abiertamente a irse a quien no pueda acudir a las oficinas porque en estos cuatro años de teletrabajo se haya marchado fuera y no pueden conciliar con esta nueva imposición», ha insistido.
También ha recriminado a la compañía que presuma de ser pionera para después «repetir las mismas pautas de hace 30 años» y ha asegurado que el desplazamiento hasta las oficinas no hace que los empleados sean más productivos, sino sentir que el trabajo que realizan es «valorado» por la empresa.
«Sin otra justificación, es una forma mas de invitarnos a irnos de Holaluz», ha enfatizado y se ha mostrado convencido que se trata de un ERE encubierto, «más barato y con menos ruido que un ERE normal». Con todo, ha dejado bien claro: «No se lo vamos a permitir, haremos todo el ruido que sea necesario hasta que la dirección nos escuche, no podemos permitir que se nos pisoteen nuestros derechos».
Las demandas de los trabajadores
Con la movilización, los trabajadores pretenden que se paralice la modificación sustancial de las condiciones de trabajo anunciada por la compañía, que suponen la pérdida de derechos adquiridos por los empleados como el acceso a un seguro médico, campamentos para sus hijos o la posibilidad de realizar cursos de idiomas.
También han pedido que se aumente el salario de manera proporcional a la inflación acumulada, se mantenga la flexibilidad y las condiciones de trabajo que llevan aplicándose en los últimos cuatro años y que se abra una mesa de negociación «real», en la que estén representadas las personas trabajadoras para tratar las condiciones laborales de «forma justa y equitativa».
Los trabajadores han explicado que prevén parar de forma indefinida durante dos horas por la mañana y dos horas por la tarde todos los martes y los jueves hasta que se escuchen sus demandas. «Tenemos toda la esperanza que la dirección entenderá que nos está quitando derechos y esperamos que sirva para hacerles entrar en razón y nos escuchen», ha zanjado.