Escribano, primer accionista de Indra tras la SEPI, alienta una mayor concentración de la industria de la defensa en España

El grupo industrial y de defensa hace un llamamiento a entablar alianzas estratégicas entre empresas nacionales para ganar más peso en Europa

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El grupo madrileño Escribano, primer accionista de Indra tras la Sepi, alienta una mayor concentración de la industria de la defensa en España, para poder competir en Europa.

Así lo ha explicado la Chief Technology Officer (CTO) de Escribano, Belén Feu, quien ha subrayado que las capacidades que se requieren en la industria de la defensa a nivel tecnológico «son complejas», por lo que ha hecho un llamamiento a entablar alianzas estratégicas entre empresas nacionales para sumar fuerzas y posicionarse en el mercado europeo e internacional.

«Tenemos un papel importante en Europa», ha dicho durante su intervención en el Congreso Nacional de Defensa que se celebra entre ayer y hoy en Barcelona. «La estructura corporativa está más fragmentada que en otros países, si queremos tener ese peso en Europa, tenemos que integrar capacidades», ha subrayado.

Ángel Javier Escribano, al frente del grupo industrial y de defensa, se convirtieron en los mayores accionistas de Indra, solo por detrás de la Sepi, el pasado mes de diciembre, elevando su participación desde el 8% hasta más del 14%.

La compañía presidida por Marc Murtra atraviesa un buen momento, al haber obtenido durante los nueve primeros meses del año un beneficio neto de 184 millones de euros, una cifra que arroja un incremento del 26%, y elevado sus ingresos un 12,7% hasta los 3.400 millones de euros.

Incertidumbre en Europa

Las afirmaciones de Escribano se producen en un momento en el que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha emplazado a los miembros a elevar el gasto en defensa por encima del 3% del Producto Interior Bruto (PIB). En este sentido, conviene tener en cuenta que España fue el aliado que menos invirtió en defensa el año pasado, con un gasto del 1,28%.

Además, España, junto a Francia y Alemania, está avanzando en la construcción del futuro avión de combate europeo (FCAS/NGWS), una actuación que prevé materializar en 2040 y que comportará el desembolso de una inversión de 8.000 millones de euros, para los que España tiene presupuestados 2.500 millones de euros,.

Durante el congreso, la incertidumbre que se cierne sobre Europa por el contexto geopolíco ha sido un tema recurrente. En varios de los debates se ha hecho referencia a la amenaza de anexionar Groenlandia, incluso por la vía militar, trasladada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, o la denuncia por parte de Alemania y Finlandia del corte del cable submarino de fibra óptica entre los dos países.

Escasez de talento tecnológico

La CTO de la compañía también se ha pronunciado acerca del Fondo Europeo de Defensa (EDF), con el que se impulsarán más de 50 proyectos de desarrollo e investigación en el campo militar con 1.031 millones de euros, de los que se beneficiarán más de 500 empresas del sector de la Defensa en Europa. «Va a haber un conjunto de fondos que van a impulsar toda la economía europea, tenemos que llevarnos una parte de ese pastel».

Por su parte, el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, ha trasladado su preocupación por la captación de talento. «Vamos a tener un cuello de botella en algunas profesiones», ha advertido a lo largo de su discurso, en el cual también ha calificado de «bestial» la competencia entre empresas por los perfiles con formación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Más allá de la formación, también ha alertado que otro de los retos que habrá de afrontar el sector es situarse al frente de la vanguardia tecnológica, pero también asegurado que otro de los desafíos pasa por la estabilidad presupuestaria.

Evitar la dependencia de otros países

El contraalmirante y subdirector general de gestión e internacionalización de la industria de Defensa, José Antonio Toro, ha centrado su intervención en la importancia de la autonomía estratégica «para no depender de terceros y disponer de libertad de acción en un escenario internacional convulso y cambiante».

«La industria de la defensa requiere de unas inversiones económicas iniciales potentes, tiene unos ciclos de desarrollo largos y no tiene asegurada una gran comercialización», ha subrayado antes de defender que, por esas razones, debe contar con grandes volúmenes de financiación estatal y comunitaria.

Toro ha explicado que el ecosistema industrial de defensa en España está conformado por un 3% de grandes empresas, mientras que el porcentaje restante corresponde a pequeñas y medianas compañías. «En comparación con nuestros competidores, la industria de defensa española es más pequeña y está más fragmentada, por ello las grandes empresas deben actuar de tractoras», ha señalado.

Ante este escenario, ha destacado la importancia de satisfacer las necesidades operativas en materia de seguridad con la industria nacional «en el mayor grado que sea posible», en segundo lugar con el mercado europeo, con el que España se ha comprometido a potenciar su industria de defensa, y, por último, con el resto de países aliados.

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