El Hospital público Universitario Infanta Elena incorpora a su cartera de servicios la cirugía robótica, que optimiza el abordaje mínimamente invasivo
Ya son cuatro las especialidades que han realizado intervenciones con el robot, y en breve se sumará la quinta: Cirugía Torácica
Personal sanitario. Foto: Eduardo Parra / Europa Press
El Hospital Universitario Infanta Elena -centro público de la Comunidad de Madrid)- ha incorporado a su cartera de servicios la cirugía robótica, que optimiza la realización de intervenciones mínimamente invasivas.
“Este hito estratégico del hospital nos permite seguir ofreciendo a nuestros pacientes la mejor tecnología en las mejores manos para optimizar los resultados clínicos y su experiencia durante su proceso de salud”, explicó la doctora Adriana Pascual, directora médica del Hospital Universitario Infanta Elena “Para nuestros profesionales -continua-, supone la oportunidad de trabajar en las mejores condiciones y de seguir formándose en las técnicas más innovadoras, para lo que han superado procesos de acreditación muy exigentes, como el requerido para operar con el robot quirúrgico”.
Desde la instalación de esta plataforma en el Infanta Elena, han sido varios los profesionales de distintas especialidades que, tras haberse formado y acreditado para su uso, han intervenido con esta técnica. Concretamente, desde la primera operación, que se realizó con el pasado 4 de marzo, ya son 15 las intervenciones robóticas llevadas a cabo por los servicios de Cirugía General y Digestiva, Urología, Cirugía Torácica, y Ginecología y Obstetricia; “todas ellas con resultados y evoluciones satisfactorias”, asegura la Dra. Pascual, que avanza que en breve se unirá también Cirugía Torácica a las áreas beneficiarias del robot.
Explican que la cirugía robótica mejora los beneficios de la mínimamente invasiva, antes, durante y después de la intervención: mayor precisión y seguridad, incisiones más pequeñas, menor sangrado y necesidad de transfusiones, y menos dolor postoperatorio, riesgo de infección postquirúrgica, y tiempo de hospitalización y de recuperación. Esto ofrece ventajas tanto a los profesionales, ya que facilita la sutura, disección y libertad de movimientos; como a los pacientes, favoreciendo un menor traumatismo y mejores resultados funcionales y de recuperación postoperatoria.
Además, el X Da Vinci, modelo del robot instalado en el Bloque Quirúrgico del hospital valdemoreño, facilita una visión 3D aumentada hasta diez veces, asegurando la claridad y precisión de los detalles anatómicos, y elimina el temblor fisiológico y los movimientos involuntarios del cirujano, gracias a sus cuatro brazos robóticos que permiten al especialista controlar autónomamente hasta tres instrumentos y una óptica, las pinzas con tamaños de 8 mm que utiliza, dando libertad de movimiento en siete ejes y una rotación de 3600.
Asimismo, la plataforma tiene un láser de posicionamiento que optimiza la posición de los brazos robóticos según la intervención, permite una cirugía multicuadrante -efectuar intervenciones más complejas sobre órganos ubicados en cuadrantes diferentes, sin modificar la posición del robot y el paciente-, y está integrado con el sistema FireFly, un filtro de luz que permite visualizar en tiempo real imágenes de alta resolución del flujo vascular y microvascular de los tejidos.
Esto se traduce, para los cirujanos, en un acceso más fácil a anatomías complicadas, una mejoría en la radicalidad oncológica y una mayor precisión reconstructiva y, para los pacientes, en mejores resultados, mayor comodidad y, en definitiva, una mejor experiencia en la intervención. Su compatibilidad con otras tecnologías presentes en los quirófanos de todo el mundo y la posibilidad que ofrece de utilizar la tecnología Single-Site (un único acceso, a través del ombligo, que optimiza la estética) son otras de las ventajas de este nuevo sistema.
Intervenciones
Esta tecnología, susceptible de beneficiar a numerosas especialidades quirúrgicas, comenzó a emplearse en el Hospital Universitario Infanta Elena a principios de marzo, debutando con el Servicio de Cirugía General y Digestiva, dirigido por el Dr. Santos Jiménez de los Galanes, cuyo equipo ha realizado ya siete intervenciones entre cirugías oncológicas complejas -que abarcan tumores de vía biliar, hígado, páncreas, estómago, colon y recto- y de la obesidad. “Todos los pacientes han evolucionado correctamente”, asegura el cirujano, especificando que, en el caso de la cirugía bariátrica realizada, la paciente recibió el alta en 24 horas.
Por el momento, este servicio, que cuenta con dos equipos acreditados y cinco cirujanos participando en el proyecto, utilizará el robot en pacientes oncológicos con neoplasias digestivas y cirugías bariátricas y, a corto-medio plazo, tiene previsto poner en marcha la tiroidectomia transaxilar, que permite la extirpación del tiroides sin cicatriz en el cuello.
Asimismo, la casuística realizada en marzo por el Servicio de Urología, que dirige el Dr. Adrián Husillos, suma cuatro prostatectomías radicales robóticas en varones activos con un diagnóstico de cáncer de próstata localizado subsidiario de tratamiento quirúrgico, y cuyos “postoperatorios satisfactorios y sin eventualidades” auguran “buenos resultados oncológicos y funcionales”.
“La Urología es la especialidad con mayor experiencia y evidencia científica que demuestra que la cirugía robótica mejora los resultados funcionales de la cirugía oncológica (sobre todo, la tasa de incontinencia urinaria en el caso de la prostatectomía radical)”, asevera el urólogo, apuntando que “la robótica se puede aplicar a todas las cirugías oncológicas (nefrectomía parcial, cistectomía radical, etc.) y funcionales (colposacropexia, reimplante ureteral…) de esta especialidad”. Por eso, tras completar la curva de aprendizaje de la prostatectomía robótica, el servicio tiene previsto incorporar, en primer lugar, la nefrectomía parcial y, posteriormente, la cistectomía radical.
También de este ámbito, pero en población menor de edad, han sido los tres adolescentes de entre 12 y 14 años que han sido intervenidos de patologías urológicas pediátricas en las últimas semanas con esta técnica, y “han evolucionado muy bien”, en palabras del Dr. Ricardo Díez García, jefe del Servicio de Cirugía Pediátrica del hospital valdemoreño. De hecho, dos de ellos pudieron ser ambulantes y el ingreso del tercero solo duró hasta el día siguiente de la operación. A futuro -avanza-, “cada caso se analizará detenidamente y, si alguno es posible candidato a cirugía robótica, se evaluará en el comité quirúrgico del centro”.
Finalmente, la especialidad de la Dra. María Bordés, jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Infanta Elena, ha sido la última en incorporase a la actividad robótica del hospital, por lo que, hasta el momento, solo ha realizado una intervención -una histerectomía con doble anexectomía y adhesiólisis, por múltiples cirugías abdominales previas- con la nueva plataforma quirúrgica, aunque en abril ya hay programadas tres sesiones más.
“Se trataba de un caso quirúrgicamente complejo que nos permitió objetivar las ventajas que ofrece a este respecto la cirugía asistida por robot”, recuerda la ginecóloga, que califica la evolución clínica de la paciente como “satisfactoria y sin complicaciones”. También en su caso, una vez finalizada la curva de aprendizaje con la cirugía de patología benigna compleja (histerectomía, endometriosis profunda, colposacropexia), está previsto incorporar toda la patología ginecológica oncológica susceptible de cirugía mínimamente invasiva lo antes posible.
“Se trata de una vía de abordaje que implica algunos cambios a la hora de operar y en las propias técnicas quirúrgicas respecto de la laparoscopia, pero que ofrece unas ventajas al cirujano y a la paciente significativas”, coinciden en señalar todos los especialistas. Tanto es así, y como el uso de esta tecnología no puede sino seguir avanzando, que “el próximo paso en este sentido será la incorporación del Servicio de Cirugía Torácica a la actividad quirúrgica robótica del Hospital Universitario Infanta Elena”, concluye la doctora Pascual.